
Poniendo de relieve la necesidad crítica de contexto en la comunicación pública, la Policía de Bombay, en la India, logró neutralizar un pánico viral que alegaba la existencia de una red activa de trata después de que circularan informes de que 12 menores habían desaparecido en 36 horas. Los funcionarios negaron categóricamente los rumores, aclarando que el pico estadístico se debió a protocolos legales que exigen que todos los menores desaparecidos —incluidos los fugados voluntariamente— se registren automáticamente como secuestros. Al publicar su tasa de recuperación del 98% y explicar que la mayoría de los casos eran disputas domésticas, las autoridades evitaron una histeria que habría agotado los recursos. El incidente sirve como un estudio de caso vital para los coordinadores sobre cómo educar preventivamente al público acerca de cómo las definiciones "técnicas" de secuestro pueden inflar artificialmente las estadísticas de criminalidad.
