
Cuando era un joven detective, Charles Still examinaba los archivos de su escritorio mientras gestionaba más de 70 casos abiertos de niños desaparecidos. Ahora, retirado del Departamento de Policía de Tustin, California, está recurriendo a la tecnología para intentar agilizar el proceso y reunir a las familias más rápidamente. Su aplicación My Family ID recopila huellas dactilares digitales y un escaneo 3D de un niño (o adulto en riesgo). Esta información crítica puede almacenarse en un teléfono móvil, sin ser compartida con terceros, y enviarse fácilmente a las autoridades si surge una emergencia. Still afirma que el elemento revolucionario de la aplicación es que obliga al usuario a tomar una foto que puede utilizarse con inteligencia artificial y que está formateada para el reconocimiento facial. La aplicación, que cuesta 4,99 $, está disponible para iPhones y teléfonos Android.
