
En 1951, Luis Armando Albino estaba jugando en un parque de California con su hermano mayor cuando una mujer lo atrajo con la promesa de comprarle caramelos. En cambio, secuestró al niño de 6 años. Setenta y tres años después, Albino fue encontrado vivo en la costa este, gracias a la tenacidad de su sobrina, la ayuda de una prueba de ascendencia en línea y antiguos artículos de periódico, y la asistencia de múltiples agencias de aplicación de la ley. Tras la confirmación del ADN, el anciano Albino regresó a California, donde pudo abrazar a su hermano y conocer a familiares que nunca había conocido. Aleda Alequin, la sobrina a la que se atribuye el mérito de haber desentrañado el misterio, espera que la historia dé esperanza a otras familias con niños desaparecidos. “Yo diría: ‘No se rindan’”, dice Alequin. El FBI sigue adelante con la investigación del secuestro.
